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El holograma de John Lennon

El holograma de John Lennon
El Vocero, 10 de diciembre de 1981.

Los Beatles presentan concierto histórico

San Juan, Puerto Rico — No hubo teloneros, solo música de Olivia Newton-John, Queen y David Bowie. Tras una espera de más de una hora, el concierto acústico que se dio anoche en los predios del Hiram Bithorn comenzó con una inesperada detonación que hizo brincar a la mitad de la audiencia. Antes de que el público se alarmara más de la cuenta, se apagaron las luces y se escuchó el sonido de una guitarra y la voz de Paul McCartney. Así comenzó el concierto sombrío que marcaría para siempre la historia de Puerto Rico.

El holograma de la controversia

Pretendía ser el momento más recordado de la noche: El fenecido John Lennon apareció, al final de la primera canción, con el resto de los integrantes de la agrupación, George Harrison y Ringo Starr. El público quedó aturdido. La aparición causó sorpresa e incluso lágrimas en la mayoría de los presentes. Cargados de una energía sobrenatural, hombres y mujeres gritaban, se halaban los pelos, amenizaban peleas, intentaban subirse al escenario. Apenas se podía escuchar las melodías y las voces de los ingleses. Ringo tuvo que lanzar una de sus baquetas a un hombre que quiso atrapar el pie de Lennon. Los gritos de la audiencia alcanzaron los 140 decibeles. La Beatlemanía nunca había sido tan fuerte en la isla hasta ese momento.

Por un periodo de unos 50 minutos, los fanáticos presentes disfrutaron de un espectáculo nunca antes visto, que contó con cuatro pantallas gigantes y dos paneles de luces. Luego de terminar las canciones del encore, el holograma de John Lennon pronunció el breve discurso icónico: “I’d like to thank you on behalf of the group and ourselves, and I hope we’ve passed the audition.”

Tan pronto terminó de hablar, algún desperfecto mecánico ocasionó que se cayera el montaje escénico. Fue todo un festín para los fotógrafos y periodistas internacionales que se dieron cita en la isla para cubrir el evento. Primero se escuchó un chirrido seguido de un golpe grave. Después se vinieron abajo las cortinas y luces de fondo, las bambalinas, los paneles y las pantallas. El holograma de John Lennon quedó atrapado entre escombros de maderas, aluminios y cortinas. Un creciente hedor a carne quemada se esparció por el ambiente. Nadie se lo imaginó hasta entonces. Además de luces y paneles, el holograma de John Lennon tenía la piel y algunos órganos del cadáver del artista.

El hombre luz se desintegró extremidad por extremidad, así como se desintegra pétalo por pétalo una flor al viento. Se le derritió la cara poco a poco, hasta que solo quedó una máscara desfigurada y su nariz se volvió un mar de lava. Cuando los espejuelos se le incrustaron en los lindes de los ojos, los gritos de la audiencia se volvieron más fuertes. A ninguno le importaba el fuego o la muerte, solo querían evitar el terror que presenciaban. En medio del caos y la confusión, el ojo derecho de Lennon le pendió de un hilo de sangre y cables violeta. El holograma miró por última vez al público y comenzó a apagarse ante los gritos desgarradores de los presentes. Los demás Beatles salieron corriendo de la tarima y, segundos luego, un helicóptero negro sobrevolaba las instalaciones. El agente de la agrupación asegura que Paul, George y Ringo están vivos.

Tras el incidente, se amenizó una trifulca en las afueras del Hiram Bithorn que dejó 28 heridos. El concierto en San Juan era el primero que se daba de la tan esperada gira de conciertos acústicos Magical Mystery Tour, 1981 Edition: The White Performances. Por no tener más holograma, los Beatles se vieron en la obligación de cancelar las demás presentaciones.

En una entrevista exclusiva para People, Yoko Ono, la viuda del artista, expresó que el desenlace de esta locura era de esperarse. “Desde que murió John, murieron los Beatles. Los fanáticos tienen que entender eso. Si lo amaban tanto, respétenlo y respeten mi luto, el de sus hijos. Dejemos a los muertos en paz”.

Repertorio:

Yesterday

I’m Only Sleeping

Martha, My Dear

Julia

Golden Slumbers/Carry That Weight

Maxwell’s Silver Hammer

Long, Long, Long

Across the Universe

The Long and Winding Road

Blackbird

In My Life

A Day in the Life

   Encores:

   Let It Be

   Her Majesty/Get Back

 

Mi nieto, que estudia en la iupi, termina de leer y mueve la grabadora cerca de mis labios. Quiere que le cuente mi versión para un ensayo periodístico, algo que ver con la memoria colectiva y no sé qué cosas. Le dije que no me tiene que dar explicaciones, que es mi nieto, que a él sí le voy a dar la primicia.

Me acuerdo como si hubiese ocurrido ayer. Un año y un día después de la tragedia de las tragedias, el 9 de diciembre de 1981 los Beatles se presentaron en Puerto Rico. Qué día tan glorioso. Paul tenía la máscara de la morsa, George llevaba su uniforme de Sgt. Pepper, Ringo estaba engabanao y John era un holograma.

Al principio, se me paró el corazón. Estoy seguro que a todos nos pasó lo mismo. Paul había terminado de cantar Yesterday. Entonces, aparecieron los demás. Caminando. En línea recta. John estaba al final, con una amplia sonrisa y saludando al público con la mano.

No lo podía creer.

El mismo Lennon que canta y pinta, vivito y coleando, como si no le hubieran disparado.

Era más de lo que nuestras almas podían soportar. Se nos escapaba el cuerpo en llantos y sollozos. Algunos dijeron que el concierto era una blasfemia, una aberración, un rito satánico. Mira que ese John se las traía. Después de decir aquello sobre Jesús, se atrevió a regresar en una imagen virtual. El artista de los artistas tocaba su guitarra y buscaba en el piano los tonos de Let It Be. Qué bárbaro. Apenas empezaba la década de los 80 y como quiera la noticia se esparció como la pólvora por el mundo. Reagan declaró feriado el 9 de diciembre en toda la nación. El Día de John Lennon, explicó, porque dice que un gran hombre nunca muere, y este ya tenía dos vidas eternas. Hubo un boom en la economía. Cerraron el Hiram Bithorn, le tumbaron los letreros y lo convirtieron en un museo. Por eso vienen tantos gringitos acá. Qué Perla ni qué Viejo San Juan. Los Beatles. De eso se trata todo. Jamás se volvió a ver a John Lennon, pero nuestra isla quedó en superávit. Después de ese concertazo, el turismo aumentó, ¡hasta construyeron un Disney en Aibonito! Ayer mismo vi un grupo de Beatlemaniacos tomándose fotos frente al Museo Beatle como si aquí estuviera el Abbey Road. Ahora, un tipo ahí hizo un estudio con el cual demostró que los genes perfectos terminan en números que parecen de un zip code, 00737. Los noticieros del mundo titularon la noticia El ser humano perfecto es puertorriqueño. Ponen fotos de Ricky Martin y JLo. Es que somos la hostia.

© 2014 Pabsi Livmar
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Ahí vamos.