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Un recuento Hollywoodense de una historia bíblica que se queda corto ante personajes secundarios sin dimensión.

“Exodus: Gods and Kings” – Una salida de mucha gente poco importante

Ridley Scott deja los extraterrestres a un lado para adentrarse al mercado de las películas bíblicas, y lo hace con la historia de Moisés en “Exodus: Gods and Kings”. Este filme no pasó desapercibido, y no tanto por su calidad, sino por controversias con su elenco, ya que todos los actores principales son blancos, mientras que los pocos negros que forman parte de la película, hacen roles de personas de clase social baja o de ladrones.

Aún así, no le ha ido mal en la taquilla, aunque con la llegada de “The Hobbit: The Battle of the Five Armies” bajó a un segundo lugar, con una dramática caída de 41 por ciento en comparación a su semana de estreno.

Christian Bale es Moisés en "Exodus: Gods and Kings".  Foto: Twentieth Century Fox.

Christian Bale es Moisés en “Exodus: Gods and Kings”. Foto: Twentieth Century Fox.

 
En “Exodus”, Moisés se rebela en contra del faraón Ramses, llevando a 600,000 esclavos a escapar de Egipto y un ciclo de mortales plagas.

El actor ganador de un Oscar por mejor actor de reparto en 2011, Christian Bale, interpreta a Moisés de manera convicente. Con él no hay problema. El problema es con el desarrollo de personajes. Más allá del color de piel de los actores, el elenco de Exodus es de calidad. Tienes a Aaron Paul (“Breaking Bad”), John Turturro (“Transformers”), Ben Kingsley (“Hugo”), Joel Edgerton (“The Great Gatsby”), María Valverde y Sigourney Weaver (“Alien”) juntos en una misma película y si cada uno tiene dos páginas en el guión, es mucho.

Uno que merece ser mencionado es el niño Isaac Andrews, quien interpreta muy bien a un Dios misterioso, estricto, insatisfecho y castigador, que presiona a Moisés a liberar a su pueblo. IMDb lo identifica como Malak (“ángel” en semita), aunque no queda claro en el filme si este es el mensajero o el originador del mensaje.

El desarrollo de personajes, más allá de Moisés (Bale), Ramses (Edgerton) y un poco de Nun (Kingsley), sencillamente no existe. Tienes a un montón de buenos actores con una mínima participación en la película. Paul apenas habla. Sus líneas prácticamente se pueden resumir en: “pega un grito aquí. Ok. Ahora, pega otro acá. Gracias, aquí está tu cheque”. Por eso, todo apunta a que para el aclamado director, los 600,000 esclavos liberados y los que lucharon por su liberación (excluyendo a Moisés), no importan.

Los efectos visuales son muy buenos, por lo que las escenas de las plagas de Egipto son verdaderamente vistosas. Pero la película necesita más que eso. Hay otras escenas que parecen estar puestas ahí como pequeños giros dramáticos que resultan inefectivos. Escenas de carga emocional pesada no resultan tan chocantes gracias a la ausencia de desarrollo de personajes.

Tener tantos personajes y no conocer casi nada de ellos durante las extensas dos horas y media que dura la película, es algo que frustra y se sufre. Y es que el peso Scott se lo dio a las plagas y a la lucha. Pero una lucha de personas en cuyas vidas no nos adentramos, solo nos acaricia superficialmente las fibras del corazón.

Aún la historia de Moisés y su esposa, personificada por la hermosa Valverde), ocurre en un leve abrir y cerrar de ojos. Los diálogos entre Moisés y Zipporah pasan de tiernos a bobitos en un santiamén. ¿Puedo proceder? Procedo…

En resumen, fuera de contarnos una historia que muchos conocemos con un buen actor como protagonista e impresionantes efectos visuales, “Exodus: Gods and Kings” no tiene mucho más que ofrecer.

Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillan escribieron el libreto. Ah, y claro, crédito también para quien sea que escribió el libro del Exodo en la Biblia.

Clasificación: PG-13
Duración: 2:30

Calificación: 3/5

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