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“I, Tonya” – La historia detrás del incidente

La patinadora artística Tonya Harding pasó de ser una estrella del patinaje sobre hielo a una sospechosa de un acto criminal tras el evento acontecido el 6 de enero de 1994, cuando un tipo encapuchado se acercó a la patinadora Nancy Kerrigan durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de Lillehammer en el Cobo Arena y la golpeó con una macana en la pierna derecha. Cuando dieron con el individuo, descubrieron que este estaba afiliado a Harding, y el resto fue la comidilla de los medios noticiosos durante un tiempo.

24 años más tarde, nos llega “I, Tonya”, la historia de Tonya Harding, adaptada al formato cinematográfico tras recopilar los hechos según distintas entrevistas, algunas de la boca de los mismos implicados.

Margot Robbie es Tonya Harding en “I, Tonya”.

Cuando vemos dramas biográficos, es importante retratar las virtudes del protagonista sin olvidarnos de los defectos de este, para tener el cuadro completo. “I, Tonya” hace eso, y más que glorificar a Harding, busca justificarla, al presentar el terrible entorno que tuvo a lo largo de su vida.

Su madre parecía estar más preocupada por el perfeccionamiento de su hija en el patinaje que por su hija como retoño, con una actitud que podríamos comparar a la del profesor del filme “Whiplash” (2014). Su pareja terminó siendo un hombre abusivo. Recibiendo golpes de todos sus seres cercanos, llegó a pensar que eso era el amor y así se fue formando su carácter y rompiendo su espíritu, volviéndose la pista de patinaje el único escape y la mayor felicidad de su vida.

“I, Tonya”, es un drama bastante denso, muy explícito en sus escenas de agresiones físicas. Me parece erróneo que en algunos lugares la cataloguen como comedia, pues su historia no tiene mucho que haga reír. A pesar de su excelencia en la pista y ser la única patinadora capaz de hacer un ‘triple axel’, el resto de su vida era un desastre. Sí tiene sus escenas graciosas, pero estas son mínimas.

No es para menos que Margot Robbie esté nominada a los premios Óscar por su potente actuación de una mujer tan sufrida. De hecho, en este rol se siente más emocionalmente perturbada que cuando interpretó a Harley Quinn en “Suicide Squad” (2016).

Allison Janney.

El resto del elenco también hace un buen trabajo, sobre todo Allison Janey como LaVona, su detestable madre, Sebastian Stan (Bucky, el Winter Soldier de “Captain America: The Winter Soldier” [2014]) como el maltratante Jeff Gillooly, y McKenna Grace (la niña genio de “Gifted” [2017]), como Harding cuando niña. Es importante señalar que Janney está nominada también al Óscar como mejor actriz de reparto.

La cinematografía es buena, interesante e inventiva, con tomas creativas y ‘match cuts’ exitosos, por lo que también tiene una tercera nominación al Óscar por mejor montaje. En su relato, sus personajes a veces rompían con la narración del relato para hablarle a la cámara, una técnica que recordaba un poco a la técnica de “The Office”, pero incrustada dentro de la misma secuencia. La presentación de las secuencias de patinaje también están bien hechas.

Sebastian Stan.

La banda sonora también funciona bien, intensificando adecuadamente las secuencias de violencia y tensión. El guión también es bueno, aunque a veces las perspectivas se contradicen, pero esto está justificado al atarlo a las líneas que dice cada cual en sus entrevistas.

No tengo nada negativo que decir del filme, más allá de que es emocionalmente drenante la mayoría del tiempo por la intensidad del relato, y eso no significa que esté mal hecho, al contrario, las actuaciones lo hacen sentir muy real.

Si quieres conocer la historia de Tonya Harding y los detalles de la agresión a Nancy Kerrigan, o si sencillamente quieres ver a Margot Robbie dar una de sus mejores actuaciones, ve al cine a ver “I, Tonya”.

Estudio: NEON
Director: Craig Gillespie
Guión: Steven Rogers
Duración: 2 horas
Género: Biografía/Drama
Clasificada: R

Calificación: 4/5

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Ahí vamos.