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Red Game Without a Great Name – Es rojo y sin un buen nombre, ¿pero qué tal el juego?

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El tiempo de ocio es uno de esos preciados tesoros que los que trabajamos intentamos sacarle provecho, y aunque primordialmente buscamos entretenernos, la definición de diversión varía.

Unos disfrutan de juegos estratégicos como el ajedrez, otros de juegos creativos como Pictionary o Cranium, por mencionar algunos. Sin embargo, dentro del vasto universo del entretenimiento, existen aquellos que encuentran gratificación en los juegos frustrantes. Quizás faquires encerrados en su interior. Yo no pertenezco a ese grupo.

He buscado integrarme, entender qué realmente los motiva a seguir en su repetitiva conducta masoquista de morir un millón de veces y volverlo a intentar. ¿Es un ejercicio de paciencia? ¿O un juego que en vez de tú jugar con él, juega contigo? Sí, sé que tiene que existir cierto ‘high’, cierta satisfacción que brinda el lograr un objetivo, pero no le veo la tostada.  Si voy a repetir algo mil veces, prefiero hacerlo con algo que le puedo sacar provecho, que puedo crecer de la experiencia, que puedo afinar mis talentos o aprender destrezas nuevas.  Pasar una tabla de un videojuego no me brinda ninguna de ellas.

Esto me lleva pasando desde tiempos de Mega Man.  Mientras que me gustaban los villanos de los primeros juegos de Mega Man, no fue hasta Mega Man X, que pude disfrutar un juego de esa franquicia, pues su nivel de dificultad me parecía retante, pero manejable.

Menú de entrada.

En esa categoría de juego colocaría yo a Red Game Without a Great Name (o ‘Juego rojo sin un gran nombre’, para los que no sepan inglés), el juego del que les vengo a hablar.  Este videojuego, de la compañía polaca iFun4All, salió para PC en la plataforma Steam el 9 de diciembre de 2015, donde tiene un costo de $2.99. Sin embargo, antes de salir a la venta para computadora, estaba disponible meses antes para dispositivos Android (en Google Play) a $1.99 y al mismo precio para dispositivos Apple (en el App Store). También está disponible para el PlayStation Vita. El 7 de diciembre salió la versión del juego para Nintendo Switch a un costo de $2.99, que es precisamente la versión que evaluamos.

Una de las jaulas, antes de salir.

El nombre del juego no miente. Ciertamente, el juego es todo siluetas negras rodeadas por distintos matices de rojo, bastante monocromático, que le da un ‘look’ interesante, que quizás recuerda un poco a lo que Nintendo quiso hacer con el Virtual Boy (¿Recuerdan esa consola?). También es correcto que el nombre, aunque guarda cierta musicalidad en su rima de ‘game’ con ‘name’, no es nada grandioso.

Si historia es bastante sencilla. Lo que por su silueta inferimos que es una mujer con moda ‘steampunk’, prepara los mecanismos de un pájaro robot para que en su vuelo recoja piezas que ayuden a enbellecerlo y mejorarlo, y luego regrese a otra jaula; o alegadamente su misma jaula, que a lo mejor viaje en el tiempo o cambia de lugar, conociendo un camino más seguro.  Es pura especulación, porque no tenemos esa información sobre la jaula.

La celebración de la jaula, al llegar.

El mundo en que este pájaro vive es sumamente peligroso y para nada perdona, por lo que al menos a mí, no me gustaría vivir en su mundo. Ni siquiera me gustaría jugar en su mundo. No me parece divertido. Más bien me revienta. No logro sacarle nada provechoso a la experiencia. Podrá verse hermoso, tener una buena canción, pero si no divierte, ¿de qué me sirve el juego?

No obstante, si eres de aquellos que disfrutan de juegos imposibles como Flappy Bird o Timberman, Red Game Without a Great Name será de tu agrado. Mientras que el juego tiene 60 tablas, a mí me bastó con llegar a la 12ma. No me intriga saber qué vendrá después.  Tuve suficientes frustraciones en las primeras 12 tablas como para exponerme a más.

El mapa de progreso te indica cuántas veces te moriste.

Pero si te gustan los retos casi imposibles, también debes saber que hay 180 engranes coleccionables y tres poderes o ‘power-ups’ para pasar ciertos obstáculos: invencibilidad, poder destruir paredes agrietadas, o dar un empujón de velocidad.

Su música es chévere, como la podrás escuchar en el vídeo a continuación:

El juego funciona en el Switch como lo haría en Android o un iPhone.  Los controles del Switch no sirven de nada, salvo para tomar fotos del juego, pues solo la pantalla como tableta es lo único que necesitas para jugarlo.

Por su estética y música fue lo único que me pareció atractivo, aunque creo que la canción se repite, al menos en las primeras tablas. Su versión de Switch me pareció estable, al menos en ningún momento se congeló ni se cerró mientras jugué.

El pájaro se enfrenta a humos que lo cambian de dirección.

Entiéndase que no completé todas las tablas del juego como para poder expresarme sobre ellas, por lo que esta reseña debe considerarse tal vez como unas primeras impresiones del juego. Lo que sí queda claro es que Red Game Without a Great Name no es para todo tipo de ‘gamer’.

Si te interesa comprarlo y ponerlo a prueba, puedes obtenerlo aquí.

Calificación: 2.5/5.

Todas las fotos son capturas del juego en el Nintendo Switch.

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Ahí vamos.