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“The Hobbit: The Desolation of Smaug” – Épica acción que te dejará con ganas de más

Como en toda historia funcional, hay un planteamiento, un conflicto y una resolución.  “The Hobbit: The Desolation of Smaug” es el segundo acto de la nueva trilogía del director Peter Jackson, y como segundo acto, no decepciona. Como película, muestra además una gran mejoría en comparación a la primera de “The Hobbit”.

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La continuación de “The Hobbit: An Unexpected Journey” muestra los peligros y retos inesperados que el hobbit Bilbo Baggins, los enanos y el mago Gandalf tienen que enfrentar para recuperar el Reino Perdido de Erebor.

Jackson parece haber aprendido a cortar escenas, de lo cual se beneficia grandemente “The Desolation of Smaug”.  Aquellas largas tomas de un lento movimiento de cámara de “The Lord of the Rings” parecen haber quedado atrás.  Esta vez la edición hace que una película que de por sí es larga–dos horas con 40 minutos–no llegue a sentirse extensa nunca.

El mayor atractivo del filme son las secuencias de acción y la eficaz concentración de este tipo de escenas: una variada dosis de divertidas batallas y persecuciones hacen de “The Desolation of Smaug” una aventura entretenida y memorable.

Los personajes son interesantes y divertidos.  A Bilbo Baggins (Martin Freeman) se le ve con más valentía y gracia en comparación a “An Unexpected Journey”.  En cuanto a la historia, el personaje Thorin Oakenshield  (Richard Armitage) tiene mayor protagonismo.  Legolas (Orlando Bloom) y Tauriel (Evangeline Lilly) muestran lo efectivos que son los elfos en batalla y Gandalf (Ian McKellen) hace lo que puede por contribuir.  Benedict Cumberbatch brindó su voz para personificar a Smaug.

“The Desolation of Smaug” muestra impresionantes localidades que justifican la utilización de hermosas tomas panorámicas, acompañada por una melodiosa banda sonora compuesta por Howard Shore.

La película no es perfecta.  Algunas animaciones pudieron haber estado mejor–en especial las de las primeras escenas–y la edición de sonido pudo haber sido más precisa en algunas partes, pero esto no daña la película.  Por otra parte, los efectos visuales son impecables y diversos, la iluminación es efectiva, y el resto de las animaciones son buenísimas, sobre todo la del majestuoso dragón Smaug.

En cuanto a la historia, fuera de toda la acción, la trama no pasa por grandes cambios durante el filme.

Aunque puede frustrar a algunos, Jackson culmina la película con el perfecto gancho para la tercera película, “The Hobbit: There and Back Again”.  Y créeme, te quedarás con ganas de ver cómo el director cerrará esta nueva trilogía basada en el libro de J. R. R. Tolkien.

La película de Metro-Goldwyn-Mayer y New Line Cinema tiene una clasificación de PG-13, por las secuencias violentas de acción de fantasía.

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4.5/5.

Ahí vamos.