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Zack: Enfrentamiento mortal – Paja mental, comedia accidental

El tráiler de Zack: Enfrentamiento mortal fue la chispa que desató temas de conversación entre aquellos amantes del cine y el entretenimiento. Lo primero que uno notaba eran unos pobres efectos visuales, que le restaban toda seriedad al filme, y luego unas actuaciones cuestionables.

Los comentarios iban desde un simple “Se ve mala, no la voy a ver”, hasta un patriótico “Hay que apoyar lo de aquí, ¡por lo menos alguien está haciendo ciencia ficción!”.

Por mi parte, soy de los que creo que si algo es malo, aunque sea de aquí, no necesariamente hay que apoyarlo, pues sería premiar la mediocridad en vez de fomentar y exigir mejores producciones.

Pero entonces, tenemos a Zack: Enfrentamiento mortal.

Joseph Lando, poniendo cara de malo.

Algunos recordarán a Joseph Lando, nacido y criado en Puerto Rico, por la película El Poder de Shakti (1996), otros, por sus especiales televisivos sobre profecías, Hercólubus: El fin de los tiempos (1999) y Hercólubus 2: El Éxodo (1999). Luego de eso, se distanció del entretenimiento, enfocándose en sus estudios espirituales y trabajando como piloto. No fue hasta que el productor de Juventud Vibra, Alex Fernández, lo convenció de trabajar juntos en una película, que finalmente accedió, tras resistirse durante mes y medio, según indicó durante una entrevista con la Fundación Nacional Para la Cultura Popular.

En este proyecto, escrito, dirigido y protagonizado por Lando, Zack (Lando) divaga por un lugar desconocido (con rótulos de Bayamón y Sagrado Corazón). Herido y habiendo perdido la memoria, no sabe qué le ha pasado ni por qué lo persiguen. Su única pista es un valioso diamante (que encierra un esférico efecto visual), que por alguna razón, un tipo con la cara pintada de esqueleto y un 13 en la frente –y sus secuaces– quieren quitárselo. En el proceso, Zack viajará a lo desconocido, donde debe luchar para sobrevivir en esta aventura de artes marciales.

Las secuencias de artes marciales son funcionales. La música de Omar Cruz Cabrera ambienta adecuadamente las escenas, y los efectos de sonido en su mayoría funcionan. Inicialmente, la voz del cara de esqueleto es difícil de entender, como lo fue para algunos el Batman de Bale en la trilogía de Christopher Nolan. Por suerte, después mejora –y como quiera, no habla mucho.

Ya no se puede ni ir al Tren Urbano… Blas “Sien” Díaz, como “13”.

En la revista Pura Vida, Lando explicó que las razones para ver la película eran: “las artes marciales, la acción, la espiritualidad, los efectos especiales y la sorpresiva trama”. No obstante, olvidó la más importante: la comedia involuntaria.

Zack: Enfrentamiento mortal funciona mejor cuando intenta ser seria que cuando intenta ser graciosa, pero no por las razones correctas. Cuando es seria, es cuando más graciosa es. Cuando intenta ser graciosa, cae en lo ‘cheesy’, o en la charrería, como decimos en Puerto Rico. Punto a su favor, es que por lo menos no recurre a lo chabacano, un mal que suele predominar en las producciones locales.

Jaime Irizarry es un taxista muy particular.

Otro punto a favor es que tampoco está plagada por ‘product placements’ desfachatados, que en ocasiones hasta halan la trama por los pelos para convertirse en anuncios disfrazados de películas.

Lando habrá estudiando artes marciales con discípulos de Bruce Lee, pero como actor, no es bueno, y menos como protagonista. Mientras que la trama se sitúa en Puerto Rico, todos hablan con acentos extraños, excepto los integrantes de la ganga de “13”, que suenan bien boricuas al vitorear durante unas peleas.

Los diálogos tampoco aportan positivamente a la causa, tampoco la forma en que está armado el filme, con la repetición innecesaria de algunas escenas.

Los efectos visuales, como ya se había podido apreciar en el tráiler, dejan mucho que desear. Mientras que son muy pobres como para tomárseles en serio, se vuelven otro elemento humorístico sin la intención de serlo.

Hay algunas sorpresas visuales que prefiero ni mencionar para que sean igual de sorprendentes y graciosas para la audiencia. Igual, pasan ciertas cosas que me encantaría contarles, pero no quiero arruinarles la trama. Sí puedo decirles que regaña a una mujer por caminar sola en la noche, y que las influencias de Juventud Vibra quedan plasmadas en una escena.

“¡Chica, Ingrid! ¡Que no camines sola de noche!” Ingrid Rivera en Zack: Enfrentamiento mortal.

El único momento en que la película pierde y se vuelve algo aburrida, es en una escena en que la espiritualidad de Lando toma el control y se torna sermoneante dentro de su viaje de ficción. El resto del tiempo cumple a cabalidad su función de entretener.

Este filme tiene todos los ingredientes como para volverse un clásico de culto, como lo hizo la película The Room (2003), donde los malos diálogos y las pésimas actuaciones convirtieron a Tommy Wiseau en una estrella. Tanto Wiseau como Lando dirigen, escriben y protagonizan, los dos hablan raro y no pueden actuar… ¿Coincidencia?

Fenómenos como este no pasan mucho. Zack: Enfrentamiento mortal es tan mala que es buena, y por eso y solo por eso, debes ir al cine a verla.

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