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“Teenage Mutant Turtles: Out of the Shadows” – La palabra Ninja se quedó durmiendo en su casa para esta

Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo son cuatro héroes de mi infancia. Eran mutantes, adolescentes, amantes de la pizza, con personalidades agradables y sobre todo, ninjas. Cada uno portaba armas distintivas: Leonardo, las katanas, Raphael los sai, Donatello el bo, y Michelangelo, los chacos… y no me refiero a Vargas Vidot. De hecho, sus peleas y sus armas eran lo divertido de emularlos cuando niños. ¿Cuántos no agarramos un palo de escoba para imitar a Donatello? Pero eso no parece ser un elemento importante en la nueva película de las tortugas, “Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadow”, al nivel de que debieron haberle quitado la palabra del título, o sustituirla por algo más adecuado, como “Dramatic”.

Los personajes principales, pero los héroes secundarios.  Foto: Lula Carvalho/Paramount Pictures.

Los personajes principales, pero los héroes secundarios. Foto: Lula Carvalho/Paramount Pictures.

Esta secuela al filme de 2014 que nos introdujo las versiones más feas de las tortugas que hemos visto al momento, nos trae de vuelta a los cuatro héroes acaparazonados, para batallar villanos más grandes. Para esto, se valen de la ayuda de April O’Neil (Megan Fox), Vern Fenwick (Will Arnett), y a estos se les suma el vigilante enmascarado Casey Jones (Stephen Amell). Cuando el villano Destructor/Shredder (Brian Tee) escapa de la custodia, une fuerzas con el científico Baxter Stockman (Tyler Perry) y dos atontados maleantes Bebop (Gary Anthony Williams) y Rocksteady (Stephen ‘Sheamus’ Farrelly), para desatar un maléfico flan de apoderarse del mundo. Mientras las tortugas se preparan para enfrentarse una vez más a Shredder, se encuentran encarando un enemigo mayor con intenciones similares: el extraterrestre Kraang.

Aunque muestra una mejoría sobre el filme anterior en cuanto a entretener con más humor en la mezcla, se ve que está dirigido a audiencias menores. Rocksteady y Bebop son ridículos como villanos aún desde que son humanos, y aún transformados, su torpeza era tanta que no lucían amenazantes. Baxter Stockman es tan caricaturesco como el rol de Jamie Foxx en “The Amazing Spider-Man 2” y quizás hasta como Eddie Murphy en “The Nutty Professor”. Además, la justificación sobre por qué Rocksteady se convierte en un rinoceronte y Bebop, en un jabalí, es sencillamente absurda. Obvio, que muchos aspectos son absurdos también cuando se trata de tortugas mutantes que pelean y comen pizza, pero esos ya vienen incluidos en las reglas del juego y se les acepta.

La escritura de la película no es la mejor, y recurre a hacer cosas injustificadas para poder introducir el conflicto, o a explicar mucho lo que están haciendo en vez de hacerlo y ya, algo ultra digerido para que audiencias de menores la sigan con facilidad, pero esto podría resultar algo condescendiente para la audiencia.

Las tortugas corren patineta, se lanzan de aviones, y hacen múltiples actividades extremas, pero dentro de tanta acción, se olvidaron de uno de sus aspectos principales… que son ninjas. Sus armas prácticamente ni las usan. Es como si Splinter hubiese estado todos estos años robándose señal de cable en las alcantarillas y solo se sentara en camisilla a ver televisión mientras come papitas grasientas y no les hubiese enseñado nada de nada.

Los verdaderos héroes de la película.  Foto: Jessica Miglio/Paramount Pictures.

Los verdaderos héroes de la película. Foto: Jessica Miglio/Paramount Pictures.

Sabes que tienes un problema cuando los verdaderos héroes parecen ser April O’Neil, Casey Jones y Vern Fenwick. Estos son los que hacen que la historia avance, no las tortugas. Las tortugas solo aparecen cuando hay que incluir fuerza bruta en la ecuación. Y no es que no tengan suficiente tiempo en la pantalla, porque lo tienen. Pero este tiempo lo invierten en drama. Enchismamientos entre las tortugas, Leonardo frustrado con sus dotes de líder; prácticamente, los conflictos que ya habíamos visto en el filme anterior, más otro adicional: la posibilidad de volverse humanos con el mismo mutágeno que transformó a Rocksteady y Bebop. O sea, si ya perdieron lo de ninjas, qué diablos, ¡que pierdan la identidad por completo! Que dejen de ser tortugas mutantes, y de paso, que se vuelvan ancianos retirados viviendo del seguro social.

O’Neil, Amell y Arnett hicieron un trabajo funcional. Amell fue un Casey Jones bastante jovial, que casi ni usaba su máscara.

Aparte de eso, tiene todo lo que esperarías de una película de Michael Bay, productor del filme: explosiones, destrucción, y a Megan Fox exhibiendo su cuerpo con ropa ceñida y la barriga por fuera. Y los efectos visuales están bien hechos.

¿No era reportera April O’ Neal? No la vi agarrar un micrófono en toda la película. Era más como la empleada humana de las tortugas, la que hacía todas las investigaciones mientras estos se escondían en las tinieblas de las alcantarillas.

La batalla al final fue como el resto de la película: mucho ruido, mucho pasando y nunca una gran batalla capaz de emocionar a la audiencia… y todo, porque la palabra Ninja, se quedó en su casa, probablemente viendo Netflix y ‘chileando’.

Si quieres entretenerte mientras mantienes tus expectativas abajo, aventúrate a ver “Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows”. Si esperas ver una gran película de tus adoradas tortugas de la infancia, te dejo con Luis Miguel…

Josh Applebaum y André Nemec escribieron el guión, mientras que Dave Green lo dirigió.

Productora: Paramount Pictures/Nickelodeon Movies
Clasificada: PG-13
Duración: 1:52

Calificación: 2.5/5

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