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“Los Niños de María” – Relatos huracanados de los más jóvenes

El 20 de septiembre de 2017 define el inicio de grandes tiempos de cambio para Puerto Rico. El huracán María nos sacudió de forma impresionante, y precisamente por eso, más de un año después, seguimos hablando de María.

Su paso no queda solo en la memoria. Todavía vemos semáforos que no funcionan, postes desafiando la gravedad, estructuras dañadas, casas con toldos azules, y carreteras con rutas alternas, por aquello de resolver ‘en lo que’.

Captura del documental.

 

Cada cual lo vivió bajo las circunstancias que por lo regular definen nuestro diario vivir. Los niños, el futuro encapsulado en pequeñas personas, también lo vivieron y como podría esperarse, tienen mucho que decir.

Con eso en mente, nace el documental “Los Niños de María”, una obra comisionada por la compañía aseguradora MAPFRE, en donde 17 niños relatan lo que vieron, lo que escucharon, cómo pasaron el huracán, y qué hicieron después para sacar adelante a Puerto Rico.

El documental, producido por Laura Duque, reúne con ternura, humor y emotividad todos esos relatos y experiencias de sus entrevistados. Es en sus palabras y los buenos visuales donde recae el atractivo del proyecto.

La música acentúa adecuadamente el sentimiento de cada situación presentada, pero a veces la encontré demasiado alta.

Cabe destacar que uno de los niños entrevistados, Alejandro Rivera, es un trovador que dejó plasmado su talento al interpretar una canción del compositor Mariano Cotto, “Puerto Rico Reverdece”.

Adquieren un nuevo sentido escenas de una gallera y referencias a peleas de gallo, ahora que estas quedaron prohibidas.

Hay ciertos detalles que habrían, a mi entender, enriquecido más el filme.

Por ejemplo, los niños entrevistados son identificados solo al final. Hubiese sido chévere conocer quiénes son y su pueblo de procedencia para atarlo con el trayecto del huracán. Adultos también hablan en cámara, pero su nombre ni profesión aparece. Un hombre habla desde un parque de beisbol y hace referencia a su trabajo, pero nunca supimos a qué trabajo se refería. Una niña habla sobre cuántos estudiantes quedaron en su salón de clases tras María, pero no sabemos cuántos había inicialmente.

Mientras que la calidad de sus visuales es muy buena y digna de proyectarse en una pantalla de cine, se coló entre estos un vídeo de mala calidad, que al ampliarse se veía demasiado pixelado. No era necesario pues no aportaba mucho.

El uso de gráficas y animaciones podría haber hecho del proyecto uno más informativo. Por ejemplo, se habla mucho sobre el huracán, pero nunca se menciona su trayectoria por Puerto Rico. No todos los pueblos sufrieron el mismo nivel de impacto, por lo que identificar los pueblos y enlazarlo a los testimonios habría dado más contexto.

En cuanto a los temas tocados, se habla sobre el abandono y muerte de mascotas –y qué bueno que se mencionó– pero no sobre las vidas humanas perdidas, una polémica cifra que subió y bajó más que el ascensor de Tower of Terror en Disney. De 16 cuando Trump estaba en Puerto Rico, subió a 64 tan pronto se fue. Después en mayo, un estudio de la Universidad de Harvard estimó alrededor de 4,645 muertes, pero luego en julio, el Registro Demográfico de Puerto Rico dijo que fueron 1,427. En agosto volvió a cambiar la cifra, esta vez a 2,975, según el estudio del Instituto Milken de Salud Pública de la Universidad George Washington.

El documental se mantiene al margen de cualquier controversia, por lo que, como documental, no escarba más allá de la superficie en el aspecto investigativo. Igual que no se mencionan las muertes humanas, tampoco se menciona la gesta o carencia de gestiones por parte del gobierno. ¿Recuerdan los vagones con suministros que nunca llegaron? ¿Y qué me dicen de cuando de pronto querían usar los fondos de Unidos por Puerto Rico para embellecer los parques mientras todavía había gente pasando necesidades? Reconozco que la política no suele ser un tema presente en conversaciones infantiles, así que por esa parte, puedo entenderlo. Lo más cercano a una crítica fue un hombre diciendo que supo de gente que no recibió nada de ayuda. Hasta ahí.

También se dice que el huracán fue categoría 5 cuando pasó por Puerto Rico, pero según el Centro Nacional de Huracanes realmente fue categoría 4, con vientos que podrían parecer de categoría 5.

Donde más errores vi fue en los créditos, pues ciertos detalles ortográficos se escaparon: por ejemplo, EU para referirse a Estados Unidos (EE. UU. o EUA) y ‘Músicas’ con ‘s’ como título para la sección de canciones o música.

Más allá de estos detalles, me pareció que el cierre estuvo perfecto. Levanta la moral, alimenta la esperanza y fomenta la importancia de darnos la mano y unirnos para demostrar de qué estamos hechos. Es un documental que aquellos que puedan, deberían ver, pues sin duda se lo van a disfrutar.

Se estará exhibiendo a partir de hoy en las salas de cine de Caribbean Cinemas en Plaza Las Américas (San Juan), Plaza del Sol (Bayamón), Las Catalinas Mall (Caguas), Plaza Escorial (Carolina) y Plaza Guaynabo.

Duración: 1 hora
Género: Documental
Calificación: 4/5

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Ahí vamos.