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“Sinister 2” – Al cuco le gustan los videos morbosos

Hola. Primero que todo, te adelanto que no he visto la primera “Sinister” y que por lo general no me gustan las películas de horror. De hecho, ni me asustan. Pero por aquello de traerles contenido, me espeté en una silla hora y media para reseñarla. ¿Y adivinen qué? No me gustó, pero sigue leyendo que abajo te doy más razones del porqué.

Foto: Matt Kennedy/Focus Features.

Foto: Matt Kennedy/Focus Features.

 
“Sinister 2” cuenta la historia de una madre y sus dos hijos que se mudan a una casa de campo en la que la muerte posó sus ojos. ¿Cómo así? Pues con un club de audiovisual de niños muertos. Así como lo lees. El cuco, esta vez llamado con su nombre fino noruego, Bughuul, alegadamente le proveyó a estos niños una videograbadora “vintage” con un tocadisco con mezclas raras de música/ruidos “creepy”, para que estos se grabaran asesinando a sus familias. Perfecto para el MorboTube del que se nutren algunos medios cuando ponen en Internet mensajes como “Tren atropella a 50 bebés que gateaban por las vías. ¡Mira el vídeo!”. Una tremenda aportación a la sociedad a cambio de “page hits”. 😐

Entonces, hagan la matemática: ¿Qué quieren los niños muertos? Reclutar más gente para el club. Para esto, les muestran sus vídeos caseros, que de hecho, son de muy buena calidad para ser caseros y grabados por niños, a los niños vivos, con la excusa de que así no tendrán pesadillas. Pero este “Niñitos Muertos AV Club” tiene una iniciación, y por eso intentarán convencer a los niños vivos que la lleven a cabo: matar a la familia, porque si no, el cuco, que es difícil no verlo como a un Michael Jackson zombi de boca cosida, se va a molestar… y eso, aparentemente es peor que matar a toda tu familia. Hace perfecto sentido, ¿no?

Por suerte, como al lado de la casa de campo hay una iglesia en la que ocurrió un horrendo crimen, un personaje de la primera película anda en las de hacer el bien, y ayudar con el asunto. Se trata de un expolicía (James Ransone) que parece ser el hijo de Christian Bale con Woody el de “Toy Story”. Ransone es quien carga con el filme y trata de mantener seriedad en el asunto, para hacerlo más creíble, pero su esfuerzo no es suficiente.

El filme trata de mantener un diálogo continuo entre el expolicía y la madre de los niños, pero es muy poca, si alguna, la química entre estos.

Como si fuera poco tener en el plato el asunto de Michael Jacksombie, el asunto se complica cuando el padre de los niños quiere la custodia. ¿Pero para qué rayos la quiere si ni soporta a sus hijos? Quizás por hacerle de cuadritos la vida a la madre. Esto, lamentablemente sí ocurre en la vida real, y fue un aspecto interesante que aplicaron en el filme.

El filme te va llevando a un paso decente al punto en que ya se imaginarán lo que pasa, y en ese sentido fluye propiamente. La ambientación auditiva es efectiva. Tiene unos cuantos “jump scares”, que fueron efectivos para muchos en la sala.

El final es bastante débil y deja la puerta abierta para hacer 100 películas más si desean. ¿Con qué pretexto? Presentar más muertes morbosas, probablemente, y lamentablemente, darle ideas a uno que otro desajustado en la audiencia.

Más escalofriante que todo el filme es que el 21 de agosto estrenara este filme en Estados Unidos, y ayer, 26 de agosto, la reportera Alison Parker y el fotoperiodista Adam Ward del canal WDBJ de Virginia, durante una transmisión en directo, fueron asesinados y grabados por un excompañero laboral, quien luego divulgó el vídeo en las redes sociales. Puro morbo premeditado, y en la vida real, sí asusta.

Junto a Ransone, el elenco lo completan Shannyn Sossamon, Robert Daniel Sloan, Dartanian Sloan, Lea Coco, Nicholas King y Lucas Jade Zumann, entre otros.

Scott Derrickson y C. Robert Cargill escribieron el guión, y Ciarán Foy dirigió el filme.

Clasificada: R
Duración: 1:37

Calificación: 2/5

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